La seguridad de una empresa depende cada vez más de la de sus proveedores. Una vulnerabilidad en un servicio tecnológico externo puede abrir la puerta a los sistemas de sus clientes y provocar desde el robo de información hasta la interrupción de operaciones críticas.
El riesgo no se limita a los sistemas informáticos. Un incidente reciente en Francia, relacionado con Danfoss, proveedor de sistemas de refrigeración, ha afectado a más de 400 supermercados y ha puesto de manifiesto cómo un problema en un proveedor tecnológico puede repercutir en numerosas organizaciones y alcanzar procesos físicos, tal y como ya hemos informado en Escudo Digital.
La inteligencia artificial acelera los ataques
Los ciberdelincuentes utilizan credenciales comprometidas de proveedores y empresas de servicios para acceder a los sistemas de sus clientes. La inteligencia artificial puede facilitar la identificación de vulnerabilidades, automatizar tareas de reconocimiento y generar mensajes de ingeniería social más convincentes.
La creciente conexión entre redes corporativas y sistemas de tecnología operacional (OT), utilizados para controlar equipos y procesos industriales, amplía además las posibles consecuencias de una intrusión.
En España, INCIBE gestionó 122.223 incidentes de ciberseguridad en 2025, un 26% más que el año anterior, e identificó 237.028 sistemas vulnerables.
La seguridad de los proveedores, una prioridad
El informe NIS Investments 2025 de la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) señala que el 90% de las organizaciones europeas aplica medidas específicas de control sobre sus proveedores. Pese a ello, los ataques a terceros continúan figurando entre las principales preocupaciones de futuro.
Carlos A. Fernández, director de la plataforma xMDR de Prosegur Cybersecurity, advierte de que «casos como el ocurrido en Francia evidencian hasta qué punto la robustez de una organización está ligada a la seguridad de todo su ecosistema. La creciente conectividad entre proveedores, plataformas tecnológicas y sistemas industriales hace necesario ampliar la visibilidad sobre las dependencias críticas y reforzar las capacidades de detección y respuesta para anticipar posibles compromisos en la cadena de suministro».
La compañía recomienda limitar los accesos de terceros, supervisar las integraciones tecnológicas, mantener actualizados los sistemas y separar las redes corporativas de los entornos industriales. También aconseja disponer de planes de continuidad que permitan mantener o recuperar la actividad si un proveedor queda fuera de servicio.
En un entorno cada vez más interconectado, proteger a los proveedores ya no es una tarea secundaria: es una condición para reducir el riesgo de que una única brecha se propague a toda una cadena de organizaciones.

