Enviar una fotografía del DNI para realizar una reserva, contratar un servicio o completar un trámite es algo habitual. Pero conviene extremar las precauciones: el documento contiene información personal que puede convertirse en una herramienta muy valiosa para los ciberdelincuentes, especialmente con el auge de la inteligencia artificial.
Un DNI robado puede acabar generando una deuda
La suplantación de identidad puede tener consecuencias económicas y legales importantes. Si un delincuente consigue superar los controles de una entidad financiera, podría abrir una cuenta utilizando información ajena y posteriormente solicitar financiación.
La víctima puede descubrir el fraude al recibir reclamaciones por operaciones que nunca ha realizado. Las herramientas capaces de generar o manipular imágenes y vídeos han añadido una nueva dimensión al problema.
“Pensemos por un momento cómo se realiza este procedimiento de forma online, donde solo se necesita una verificación del documento de identidad y una comprobación visual de nuestro rostro”, explica Josep Albors, responsable de investigación y concienciación de ESET España.
Las fotografías de las redes sociales completan el engaño
El DNI no es solo el único peligro. Facebook, Instagram, LinkedIn y otras redes pueden proporcionar fotografías de una persona tomadas desde distintos ángulos, un material que los delincuentes pueden aprovechar para preparar intentos de fraude más elaborados.
“Una vez se ha conseguido robar el documento, el delincuente puede obtener imágenes de la víctima usando publicaciones en sus redes sociales y usarlas como base para intentar engañar al proceso de verificación bancario”, señala Albors.
La amenaza no es únicamente teórica. En 2024 se identificó GoldPickaxe, un malware dirigido a dispositivos Android y iPhone que permitió observar técnicas relacionadas con el robo de información y el uso fraudulento de datos biométricos.
Poner el DNI en blanco y negro puede quedarse corto
La primera recomendación antes de compartir el documento es sencilla: comprobar si realmente es necesario facilitar una copia completa. En determinados trámites puede bastar con facilitar algunos datos concretos.
Cuando resulte imprescindible enviar una imagen, tradicionalmente se han empleado medidas como convertirla a blanco y negro o incorporar una marca de agua indicando el destinatario, la finalidad y la fecha. Sin embargo, la aparición de herramientas de IA capaces de modificar imágenes obliga a aumentar las precauciones, ya que algunas tecnologías pueden intentar eliminar alteraciones y reconstruir partes del documento.
Existen soluciones que procesan el DNI localmente y añaden protecciones destinadas a dificultar su reutilización. La ventaja del procesamiento local es que el documento no necesita enviarse a un servidor externo para ser modificado.
Atención si un hotel quiere quedarse una copia
Los establecimientos turísticos representan uno de los escenarios donde tradicionalmente se ha solicitado el documento de identidad. Los hoteles necesitan determinados datos de sus huéspedes para cumplir con sus obligaciones de registro, pero eso no significa que puedan almacenar indiscriminadamente una fotografía o fotocopia completa.
La Agencia Española de Protección de Datos aclaró en 2025 que los establecimientos de hospedaje no pueden exigir una copia del DNI o del pasaporte para cumplir con el registro de viajeros.
Muchos alojamientos utilizan sistemas OCR que leen los campos necesarios del documento. De esta manera pueden recopilar la información requerida sin conservar una reproducción completa.
Si un establecimiento solicita quedarse con una copia, el huésped puede preguntar para qué se necesita y cómo se tratará esa información. El incumplimiento de las obligaciones de protección de datos puede derivar además en sanciones económicas.
Compartir menos información reduce la exposición
El DNI concentra nombre, apellidos, fotografía, número de identificación y otros datos que no deberían circular innecesariamente. Una vez enviada una fotografía resulta complicado saber cuántas copias pueden existir posteriormente, dónde se almacenan o quién puede terminar accediendo a ellas.
También conviene revisar qué imágenes personales mantenemos públicamente accesibles en internet. La combinación de filtraciones de información, documentos robados, fotografías y herramientas de inteligencia artificial está proporcionando a los delincuentes nuevas posibilidades para construir identidades digitales falsas.
Antes de enviar el DNI, por tanto, merece la pena preguntarse si es obligatorio, quién lo solicita y qué información necesita realmente.

