DocuSign es un servicio ampliamente utilizado para la firma electrónica de documentos que permite enviar, firmar y gestionar documentos digitales, como contratos, acuerdos legales, facturas, formularios, etc desde cualquier dispositivo, sin necesidad de papel.
Un reciente análisis de la empresa de seguridad StrongestLayer revela que la suplantación de DocuSign es el tipo de phishing más común en bandejas corporativas. En su dataset de más de 2.000 ataques que lograron evadir sistemas de seguridad empresarial, el 13,8 % usaba el nombre o imágenes de esta herramienta.
El problema resulta aún más grave porque estos ataques no siguen una plantilla fija, ya que varían remitentes, URLs, contenido, firma, etc. Esto los hace evadir la detección mediante reglas automáticas basadas en “huellas” o patrones repetidos.
La IA también está dotando estos emails de más empaque, porque muchos de estos correos se han dotado de contenido convincente, coherente, con terminología profesional y un argumento creíble.
En definitiva, el phising que se sirve de DocuSign es un desafío para los entornos corporativos, resultando un pequeño quebradero de cabeza para los defensores de seguridad.
La propia DocuSign a través de su centro de seguridad ofrece distinta recomendaciones para que los usuarios empresariales no piquen, como comprobar que los emails vienen de dominios oficiales, revisar los enlaces antes de hacer click, localizar signos de alarma (como saludos genéricos), mala gramática, tipografía extraña, tono de urgencia, etc.
Los cibermalos no cierran la puerta a la firma de las ‘ventanas’
La segunda marca más suplantada según los datos de StrongestLayer fue Microsoft, con señuelos de phising relativos a la suite ofimática de la firma de Redmond (Office 365) y a herramientas como Outlook, Teams y OneDrive.
Por otro lado, el uso de páginas CAPTCHA falsas es citada como la técnica de evasión dominante en el cuarto trimestre de este año, al estar presente en el 29,6% de los ataques por emails observados.
Asimismo, los ataques mediante invitaciones de calendario se han destacado como una amenaza creciente, protagonizando el 5,3% de los incidentes.

