La compañía de inteligencia artificial generativa Anthropic ha tomado medidas contra un grupo de ciberespionaje ruso que ha estado utilizando su asistente Claude en una campaña de piratería informática.
«En cada caso, interrumpimos la actividad, utilizamos lo aprendido para reforzar nuestras medidas de seguridad y compartimos información con las autoridades y los socios del sector, cuando fue necesario», ha declarado la empresa dirigida por Dario Amodei.
Estas actividades maliciosas se atribuirían principalmente a Midnight Blizzard, también conocido como BlueBravo, APT29 y Cozy Bear. Se trata de un APT (grupo de amenazas persistentes avanzadas) que, según las agencias de inteligencia occidentales, estaría vinculado al Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR).
Los cibercriminales espiaban a sus víctimas tras haber comprometido a los proveedores de las redes WiFi de los hoteles y modificado los registros DNS para redirigir a los viajeros a una infraestructura controlada por los atacantes.
En este caso, Anthropic vincula este hackeo con Storm-2945, un subgrupo que forma parte de Midnight Blizzard.
Más vale dron en mano que ciento volando
La compañía de IA aclara en su informe que los espías vinculados a Rusia también atacaron de manera repetida a miembros del Gobierno, el ejército y el personal diplomático ucranianos, así como a entidades involucradas en la cadena de suministro de drones.
Los actores de amenazas del Kremlin accedieron a los buzones de correo de dos fabricantes de componentes para vehículos aéreos no tripulados, atacaron a un fabricante de drones militares y robaron un kit completo de desarrollo de software propietario para un sistema de visión de estos ingenios.
Después, usaron Claude para hacer ingeniería inversa del sistema de visión del dron, lo que les llevó a recuperar su arquitectura de producto, su lista de materiales de hardware, sus dependencias de proveedores y detalles de un producto no anunciado.
«El control de drones militares y el firmware relacionado con la visión artificial parecían despertar un interés particular», recoge el informe.
Para más inri, el APT usó inteligencia artificial (IA) para comprobar si los programas de seguridad informática detectaban sus herramientas de pirateo. Si eso ocurría, los atacantes se servían del LLM de Anthropic para identificar, modificar y redistribuir de manera sistemática los artefactos detectados.
«Como resultado, la IA ha invertido el coste, trasladándolo de nuevo a los defensores. Anteriormente, estos podían ralentizar el ritmo operativo de un atacante mediante la implementación de una nueva detección. Ahora, al menos en teoría, los adversarios capaces pueden ‘cerrar el círculo’, eludiendo las detecciones de seguridad tradicionales más rápido de lo que los defensores pueden desarrollarlas e implementarlas», advierte el documento.
No obstante, hay actores de amenazas de otros países que también se han servido de Claude para sus actividades maliciosas. Entre ellos, la compañía cita al grupo de ransomware ShinyHunters, compuesto por miembros de EE.UU. y Reino Unido muy jóvenes, a un activista francófono que atacó a varios partidos políticos europeos, medios de comunicación y centros de investigación, y a un grupo de habla china que mantenía un programa autónomo de investigación de vulnerabilidades.

