Un fallo zero-day ocurrido en el software de routers empresariales de Huawei pudo ser el verdadero causante del colapso histórico de telecomunicaciones que ocurrió en Luxemburgo en julio del año pasado.
Así lo revela un investigación que ha compartido The Record que señala que este fallo se habría desencadenado tras la llegada de tráfico de red especialmente manipulado, lo que provocó que los equipos del fabricante chino entraran en un bucle de reinicio continuo. Este comportamiento terminó colapsando partes críticas de la infraestructura del operador.
Así, la empresa de telecomunicaciones luxemburguesa nacional, POST, confirmó que el incidente provocó la caída simultánea de su red 4G, 5G y de telefonía fija.
Aunque inicialmente se habló de un ataque distribuido de denegación de servicio (DDoS), las autoridades luxemburguesas matizaron posteriormente que no se trataba de un incidente volumétrico clásico.
Multiples fuentes cercanas a lo ocurrido aseguran que en realidad hubo un ataque de día cero, es decir, un acceso no autorizado por parte de los cibermalos aprovechando que se trataba de una vulnerabilidad desconocida y sin parche disponible.
Uno de los aspectos más polémicos es que, transcurridos diez meses, aún no se ha publicado información técnica completa sobre el exploit. En este caso, la información ha permanecido restringida a canales privados entre el fabricante y clientes.
Aunque se habrían celebrado reuniones técnicas entre autoridades de Luxemburgo, equipos de respuesta a incidentes europeos y la propia Huawei, no se ha emitido una alerta pública ni se ha asignado un identificador CVE, algo bastante inusual tratándose de un fallo con impacto nacional en infraestructuras críticas.
Esto deja abiertas varias incógnitas clave: cuántos operadores podrían estar expuestos, si el fallo ha sido realmente corregido en los equipos de la empresa mandarina y si variantes del mismo problema podrían seguir activas en infraestructuras similares.
Otro argumento para los que están en contra de la tecnología china
El incidente no solo hace a los equipos de origen chino todavía menos confiables, sino que también pone sobre la mesa una vez más el asunto de la soberanía digital y nacional del que tanto se está hablando últimamente. Muchos defienden que Europa deje de depender de equipamiento de fabricantes chinos y produzca los suyos, también para evitar el posible espionaje por parte de Pekín.
La Comisión Europea considera oficialmente a Huawei y ZTE ‘proveedores de alto riesgo’ para redes 5G desde 2023 y ha pedido a los Estados miembros que los restrinjan o excluyan de partes sensibles de las telecomunicaciones europeas.
No existe todavía un veto total obligatorio en toda la UE, pero Bruselas está endureciendo su postura y trabaja en reformas legislativas para limitar el uso de tecnología de proveedores considerados problemáticos en sectores críticos.
España ha sido uno de los países más señalados por la Unión Europea y por legisladores estadounidenses por seguir adjudicando ciertos contratos públicos a la compañía asiática, incluyendo sistemas relacionados con telecomunicaciones sensibles. Bruselas ha advertido explícitamente a nuestro Gobierno del “riesgo de injerencia extranjera” derivado de esta dependencia tecnológica de China.
Un fallo zero-day ocurrido en el software de routers empresariales de Huawei pudo ser el verdadero causante del colapso histórico de telecomunicaciones que ocurrió en Luxemburgo en julio del año pasado.
Así lo revela un investigación que ha compartido The Record que señala que este fallo se habría desencadenado tras la llegada de tráfico de red especialmente manipulado, lo que provocó que los equipos del fabricante chino entraran en un bucle de reinicio continuo. Este comportamiento terminó colapsando partes críticas de la infraestructura del operador.
Así, la empresa de telecomunicaciones luxemburguesa nacional, POST, confirmó que el incidente provocó la caída simultánea de su red 4G, 5G y de telefonía fija.
Aunque inicialmente se habló de un ataque distribuido de denegación de servicio (DDoS), las autoridades luxemburguesas matizaron posteriormente que no se trataba de un incidente volumétrico clásico.
Multiples fuentes cercanas a lo ocurrido aseguran que en realidad hubo un ataque de día cero, es decir, un acceso no autorizado por parte de los cibermalos aprovechando que se trataba de una vulnerabilidad desconocida y sin parche disponible.
Uno de los aspectos más polémicos es que, transcurridos diez meses, aún no se ha publicado información técnica completa sobre el exploit. En este caso, la información ha permanecido restringida a canales privados entre el fabricante y clientes.
Aunque se habrían celebrado reuniones técnicas entre autoridades de Luxemburgo, equipos de respuesta a incidentes europeos y la propia Huawei, no se ha emitido una alerta pública ni se ha asignado un identificador CVE, algo bastante inusual tratándose de un fallo con impacto nacional en infraestructuras críticas.
Esto deja abiertas varias incógnitas clave: cuántos operadores podrían estar expuestos, si el fallo ha sido realmente corregido en los equipos de la empresa mandarina y si variantes del mismo problema podrían seguir activas en infraestructuras similares.
Otro argumento para los que están en contra de la tecnología china
El incidente no solo hace a los equipos de origen chino todavía menos confiables, sino que también pone sobre la mesa una vez más el asunto de la soberanía digital y nacional del que tanto se está hablando últimamente. Muchos defienden que Europa deje de depender de equipamiento de fabricantes chinos y produzca los suyos, también para evitar el posible espionaje por parte de Pekín.
La Comisión Europea considera oficialmente a Huawei y ZTE ‘proveedores de alto riesgo’ para redes 5G desde 2023 y ha pedido a los Estados miembros que los restrinjan o excluyan de partes sensibles de las telecomunicaciones europeas.
No existe todavía un veto total obligatorio en toda la UE, pero Bruselas está endureciendo su postura y trabaja en reformas legislativas para limitar el uso de tecnología de proveedores considerados problemáticos en sectores críticos.

