Un análisis publicado por investigadores de seguridad ha revelado la existencia de 287 extensiones de Google Chrome que exfiltran el historial de navegación de los usuarios, es decir, que envían información sobre las páginas visitadas a servidores externos sin una transparencia adecuada.
De ese total, unos 27,2 millones instalaron 153 complementos que, según confirmaron los investigadores, filtraban el historial de navegación de forma sistemática desde el momento de su instalación.
El informe clasifica a los responsables de estas fugas de información en varios grupos. Entre ellos figuran actores conocidos como Similarweb, una herramienta de análisis web ampliamente utilizada. Aunque su finalidad es pública y reconocida, los investigadores cuestionan el alcance y la granularidad de los datos recopilados a través de sus extensiones.
En el listado también aparecen varias extensiones de descuentos, comparadores de precios y servicios de cashback, que transmiten el historial de URLs visitadas a terceros incluso cuando el usuario no se encuentra realizando compras ni utilizando activamente esas funciones.
Uno de los aspectos más preocupantes del estudio es que muchas de estas herramientas ocultan la recolección de datos dentro de funcionalidades aparentemente legítimas, como bloqueadores de anuncios, herramientas de productividad o asistentes de búsqueda. Además, en numerosos casos los datos se envían en texto claro o con un nivel mínimo de ofuscación a dominios externos.
Asimismo, algunos complementos de Chrome sí incluyen políticas de privacidad en las que se menciona la recopilación de información, pero lo hacen de forma ambigua, sin justificar adecuadamente su necesidad ni advertir con claridad de que se está recolectando el historial completo de navegación del usuario.
Uno para todos
Otro hallazgo especialmente llamativo es que muchas de estas extensiones ‘espía’ aparecen publicadas por desarrolladores distintos, pero comparten servidores, SDKs o puntos finales de recogida de datos, lo que apunta a la existencia de redes de intermediarios de datos (data brokers) que operan de forma coordinada.
En este sentido, el investigador Q Continuum ha vinculado estas herramientas a 32 entidades diferentes y ha identificado conexiones con distribuidores conocidos de software espía.

