Una filtración masiva de miles de mensajes internos ha expuesto cómo un grupo de ciberextorsión vinculado a Rusia trazó planes para enviar operadores físicos a bufetes de abogados estadounidenses y otras actividades, como secuestrar a ejecutivos de empresas.
Las conversaciones revelan un modelo operativo inusual en el que los ciberdelincuentes no solo operaban digitalmente, sino que desplegaban en el terreno a colaboradores a quienes llamaban ‘agentes’.
Según la firma de análisis de cadena de bloques Chainalysis y las alertas del FBI, la organización —vinculada al Silent Ransom Group (también conocido como Luna Moth o Chatty Spider)— reclutaba a estas personas mediante anuncios de trabajo engañosos en la aplicación de mensajería Telegram.
Los ‘agentes’ eran instruidos para hacerse pasar por personal de soporte informático o repartidores con el fin de ingresar físicamente a las instalaciones de las víctimas y copiar archivos confidenciales en memorias USB.
La banda habría realizado intentos de cobro a medio centenar de organizaciones, principalmente firmas legales. A través de ellos habría obtenido cerca de 200 millones de dólares en acuerdos reclamados.
Buscando técnicas más extremas
Pero los piratas informáticos iban más allá. Los líderes del grupo también discutían métodos coercitivos extremos, que abarcaban desde el seguimiento de ejecutivos sénior, chantajes y la creación de un grupo de ‘castigo’, hasta la evaluación de reclutar marineros estadounidenses cerca de bases navales para obtener secretos de defensa. No está claro si estas técnicas han llegado a ejecutarse en su totalidad.
En los mensajes más recientes, los integrantes de la banda debatían cambiar de marca bajo el nombre Sleepless Threat, asegurando que el objetivo final era «convertirse en un movimiento social o un culto» para lograr que las personas entregaran información valiosa «sin que se les pida».
En mayo, el FBI ha había emitido una alerta para advertir a los bufetes de abogados del país. En ella, las autoridades federales alertaron de que miembros del grupo estaban recurriendo a la ingeniería social en persona, enviando a individuos que se hacían pasar por personal técnico de TI para acceder físicamente a las oficinas y extraer datos de los equipos informáticos mediante dispositivos USB.
Chainanalysis examinó las direcciones de criptomonedas encontradas en el archivo de mensajes filtrados y confirmó que están vinculadas a casos conocidos de extorsión ejecutados por este mismo colectivo.

