No es una victoria contra la propaganda rusa… de momento. Entre el 8 y el 11 de octubre, drones ucranianos dejaron fuera de servicio tres centros de datos de Yandex, el gigante tecnológico ruso. Lo que se rompió fue infraestructura y lo que muchos creyeron ver apagarse fue otra cosa.
Tres centros de datos fuera de servicio en cuatro días
Sasovo, en Riazán, se detuvo por completo el 8 de octubre tras un incendio, en el primer ataque ucraniano relevante contra un nodo de datos ruso. Un día después, Yandex admitió que varios módulos de Kaluga, su mayor centro, estaban inutilizados. En la noche del 10 al 11 cerró Vladimir y la página de estado de Yandex Cloud llegó a mostrar más de 80 servicios caídos, incluida la API de YandexGPT. En Sasovo, además, estaban dos de los tres supercomputadores con los que la compañía entrena su IA. Analistas citados por Kommersant estiman hasta seis meses para reponer los equipos.
Kiev por su parte, lo presenta como represalia por la campaña rusa contra centros de datos ucranianos, que incluyó drones Geran-5 sobre la región de Kiev el 25 de septiembre. Moscú afirma que los centros que golpeó servían a la inteligencia militar ucraniana.
El gráfico que se hizo viral
Cloudflare Radar mostró que las peticiones automatizadas desde la red de Yandex cayeron al 0,4 % de su máximo de dos semanas, y en horas circulaba como prueba de que las granjas de trolls del Kremlin habían enmudecido. Según Euromaidan Press, la cadena empezó con un mensaje del 8 de octubre que hablaba de un 49 %, lo amplificó un periodista en X y un medio tecnológico lo tituló como tráfico de bots de desinformación, titular que después modificó.
Lo que mide Cloudflare y lo que no
Cloudflare no cuenta cuentas ni mensajes: cuenta peticiones a webs servidas por su red. Yandex es un buscador, y un buscador necesita robots que rastreen páginas; si sus servidores se apagan, esos rastreadores desaparecen. Es lo esperable, gobierne quien gobierne la propaganda. El investigador @antibot4navalny explicó a RFE/RL que la gráfica tiene poco que ver con bots maliciosos en redes sociales, y Cybernews recuerda que el tráfico automatizado ruso en conjunto se parecía al de cualquier otra semana.
Descartar la prueba no es descartar el efecto
Alguna operación de influencia pudo depender de herramientas alojadas en Yandex, pero ese es otro dato y nadie lo ha medido. Yevhen Luzan, de la organización ucraniana CAT-UA, revisó unas 10.000 menciones diarias sin ver una caída significativa, y advierte de que una correlación no prueba causa. Las campañas serias suelen esconderse tras proxies residenciales, VPN y nubes occidentales, según Cybernews. La amenaza es real: Matryoshka fabricó en agosto vídeos falsos con la imagen de la televisión pública sueca. Precisamente por eso conviene exigir más a las pruebas: una herramienta capaz de apagar esas campañas de un golpe sería demasiado valiosa para aceptarla por un gráfico.
El gráfico ya tiene dueños
Zelenski dijo en el Foro de Seguridad de Varsovia que, después del golpe a Yandex, había menos odio y provocaciones y que eso probaba que Europa no es el origen de los problemas. El primer ministro de Lituania pidió golpear más centros de datos rusos para proteger las elecciones según Euromaidan Press. El eurodiputado Tomáš Zdechovský sugirió un vínculo con AfD, pero con un “si se confirma” que conviene no perder; Euronews añade que no hay cifras verificadas de forma independiente. Y todo ello a tres semanas de las legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, donde un dato así tiene un valor político evidente.
La escalada que nadie discute
La cuestión es qué este tipo de ataque normaliza esta escalada. Un centro de datos no es una refinería: aloja pagos, taxis y entregas y, a la vez, puede alojar capacidad militar. Rusia ya se había preparado: un decreto de agosto permite la gestión estatal temporal de quien no proteja infraestructuras críticas y tras los ataques, el ministro Shadayev anunció con Defensa nuevas medidas de protección. La nube dejó de ser abstracta: Amazon dio por irrecuperable su instalación de Baréin tras un ataque iraní con drones.
Y queda una pregunta para una Europa que también sostiene pagos, sanidad y Administración sobre centros de datos: ¿está preparada para que la próxima nube que se apague sea la suya?

